Las Fiestas de San Isidro ya han comenzado a desempolvar las tradiciones más castizas de la capital -chotis, toros y agua del santo-. Y, como no, se celebran las famosas corridas de San Isidro. Aunque este año, con la crisis, las corridas han cambiado de ruedo y los chulos y chulapas las han trasladado a una buena cama en la que retozar por horas. Diversión gratuita y sexo del bueno. Y así es como acabó Pablo Ferrari, descendiente de quinta generación de madrileños, con su cabeza entre 2 culos perfectos que querían probar un buen chorizo de la sierra bien a fondo en su coñito, con la madurita
Carmen y
Aris Dark.